Papitos y Mamitas:

Por lo general padres y madres tienen altas expectativas con respecto a la educación de sus hij@s, pero no siempre tienen claro cómo aportar para que la escuela pueda cumplir de manera óptima con su misión de educar. Existe, por un lado, la creencia que la educación de los hijos es sólo responsabilidad de la escuela y sus profesores, pero la experiencia indica que los padres y madres involucrados en el quehacer educativo de sus hijos, constituyen un aporte relevante para que consigan mejores aprendizajes. Por lo tanto educar es responsabilidad tanto de la escuela como de las familias, ya que el desarrollo y aprendizaje de los estudiantes corresponde a un proceso de colaboración activa entre la escuela, la familia y las organizaciones que existen en la comunidad educativa, Cada niñ@ tiene su particular forma de desarrollarse y aprender, cada uno tiene su propio ritmo, habilidades específicas y potencialidades por desarrollar, ninguno es igual a otro, y esa es una de las particularidades de ser persona, ser único e individual. De ahí la importancia de darse tiempo para conocerlos, aceptarlos y reconocerlos en sus fortalezas y en las dificultades, estar atentos para que en conjunto con la escuela, puedan entregarles las mejores oportunidades para su desarrollo y aprendizaje pleno. Una de las formas que ayudan a esta actitud de alerta es informarse acerca de qué y cómo le enseñan a sus hijos en la escuela, de manera de establecer un diálogo con el profesor entre lo que vemos como padres o madres y lo que sucede realmente en la escuela. Es recomendable, por ejemplo, saber el valor del esfuerzo personal, del trabajo en grupo con otros compañeros, y el tipo de colaboración que, como adultos, podemos brindarles a nuestros hijos para que aprendan más y mejor.
Srta. Alejandra
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